¿Y tú como vives tus descensos?

¿Y TÚ CÓMO VIVES TUS DESCENSOS?

Desde que me vine a vivir a la montaña me he dado cuenta de que aquí los tiempos de la natura se viven diferentes. La primavera ha llegado, sí, pero lo hace a su propio ritmo. Aunque se ven almendros y nogales florecidos aquí sigue haciendo frío.

belleza enraizadaEl fuego me sigue abrigando como un fiel amante cada noche. Lejos de lo eclipsadas que nos dejan los ritmos artificales de la ciudad, los maniquíes inhertes de los escaparates y los anuncios hiperluminosos del Corte Ingles que anuncian ya la moda de primavera-verano…aquí la naturaleza me susurra al oído sobre los descensos de la mujer.

Desde el inicio de los tiempos las mujeres habitamos tanto el mundo de arriba como el de abajo, el mundo de la raíz. Es algo inherente a nuestra condición humana, y sobre todo a nuestra condición de mujer. De forma natural, a lo largo de nuestro mes, ya nos movemos la mitad del ciclo arriba, en el exterior, y la otra mitad abajo, en el subsuelo…indagando en nuestro interior y escarbando nuestras raíces para ver cuán profundas son.

Hoy en día se ha medicalizado este descenso natural a las profundidades de una misma que a menudo se manifiesta en las depresiones, en la menstruación, en el puerperio propio de la maternidad, en los procesos de duelo…

Antiguamente, el descenso era considerado un viaje sagrado. Muy sagrado. La mujer que se atrevía a bajar era honrada y admirada por todos por su valentía indiscutible. Inevitablemente emergía mucho más sabia, más habitada a todos los niveles. La alquimia se hacía patente. Todo lo que había aprendido en el mundo de abajo le era de grandísima utilidad en el mundo de arriba, poniéndolo al servicio de la comunidad.

El mito de Innana es un buen ejemplo de ello.
Innana corrsesponde al arquetipo de mujer poderosa y valiente, capaz de enfrentarse con lo más doloroso y profundo de sí misma, para salir transformada. Decide ir a su subconsciente (subterráneo de la psique) con el fin de completarse en el encuentro consigo misma.

Miremos a los animales: qué hacen cuando están heridos? Se refugian en su cueva, lamen sus heridas y sólo (y repito el “solo”) cuando están preparados salen al exterior.

Cuando bajas profundo dentro de ti te encuentras en una gran paradoja, porque entras en un espacio vacío que a la vez está lleno de posibilidades que, ten por seguro, se irán materializando en tu vida.  El acercamiento sin juicios a nuestro propio dolor, frustraciones, rabias, tristezas, anhelos…nos hace transformarnos.

Todo descenso, independientemente de las razonas por las cuales se haya sucedido,es una oportunidad única para bajar a tu propio subsuelo, oler esa tierra, ver de qué está hecha, mirar a los ojos directamente aquello que precise ser mirado…y sobretodo dejar morir dentro de ti aquello que ha de morir para renacer mucho más liviana. Las mujeres tenemos una maravillosa intuición para saber qué es lo que ya no queremos que permanezca más en nuestras vidas.

Qué es la de-presión sino?  En su origen la palabra depresión está formada por dos elementos. Primero tenemos un prefijo –de  que significa decaimiento. Luego tenemos un verbo premere que significa presión. En síntesis es algo así como: “presión de arriba hacia abajo que nos hace decaer”.

El descenso hacia uno mismo es un aspecto inevitable que necesita apoyo, respeto por los propios tiempos y una atención tierna y cariñosa. Precisamente lo que no necesita, en la mayoría de casos, es una o cien pastillas que lo que suelen hacer es dejar a la mujer en un estado casi vegetativo.  A eso yo le llamo “dormir la fiera”. Porque, intuitivamente, se sabe que la mujer posee dentro de sí una fuerza inconmensurable, indomable,…es la fuerza de la vida encarnada en ella.

En el trabajo que realizo con las mujeres la naturaleza siempre está muy patente. Para mí es indispensable. A través de ella aprendemos que siempre es proporcional lo que bajas a lo que subes. Así que si quieres subir muy alto primero tienes que bajar muy bajo. Si has bajado profundo tardarás tu tiempo en subir. Réspetate y date tus tiempos.

Las mujeres de los círculos me muestran que por más duro que sea el invierno y por más hojas que haya perdido el árbol, él sabe dentro de sí que la vida volverá a brotar y lo hará con más fuerza y contundencia que nunca.