¿Vives o sobrevives en un cuerpo de Mujer?

Mira a esa niña. ¿La sientes vital? ¿Crees que está VIVA? Esa niña no sobrevive sino que VIVE. Esta suele ser la diferencia primordial entre la niñez y la adultez.

Esta puede que sea la diferencia primordial entre tú y ella.

niña rieMira a tus hijos, a los niños de tu alrededor,…míralos con atención e intenta captar lo que están diciendo porque te aseguro que tienen una lección para la Mujer que hay en Tí.

Nos magnetizan tanto los niños porque son un aliento de vida fresco. Son Auténticos, Plenos y Vitales. En todas sus formas y de todas las maneras habidas y por haber, por más que a menudo a los adultos nos incomode inmersos de pleno en una vida estructurada y protocolarizada.

Es importante que como Mujeres detectemos qué es aquello que Alimenta nuestra Alma Salvaje y que, por tanto, es Saludable para nosotras. Y a la vez que detectemos, aquello que nos destruye y que nos obliga a vivir con el Alma Hambrienta.

Un Alma Hambrienta va a querer llenarse con cualquier cosa. En el post anterior “¿Y tú cómo te llenas?” podrás leer más al respecto.

Los niños me han enseñado que: el juego, el ensuciarse, el reír y el llorar plenamente, el moverse, el curiosear, el probar diferentes formas porque ésta ya me la sé, el abalanzarse, el pintar sin querer darle un significado, vivir el Presente y no comprender qué es eso del futuro. el explorar el propio cuerpo y el del otro, el encontrar mis propias respuestas, el decir “no” cuando así lo siento, el enfadarme plenamente (y millones de cosas más!)…son formas de Vida Saludables.

La vida me ha enseñado que: estar siempre disponible para los demás, no alimentar mi Vida Creativa, estar quietecita, mantener mis piernas cerradas, no ser curiosa, ser “perfecta”, sonreír siempre, hablar y hablar y no permitirme un espacio anti social para elaborar mi propio pensamiento y dejar volar mi creatividad, no darme placer en todas sus formas, intentar agradar a los demás, no conocer mi cuerpo ni cómo funciona,…son formas de vida No Saludables.

Aprendiendo a vivir,

Myriam